Los Mitos en el Tarot: ARES




<< Ares como encarnación de la agresividad ha sido una de las fuerzas más potentes que han actuado a lo largo de la historia de la humanidad. Es el “hombre de acción” del Olimpo, dios de la guerra y las tensiones, el amante incansable y turbulento que prospera en el conflicto y se regocija en la batalla. En Ares vemos nuestra agresividad bruta y sangrienta, antes de que la civilización la atemperara o reprimiera. >>



ARIANNA STASSINOPOULOS, “Los Dioses de Grecia”



<< En la literatura y en el arte, Ares es conocido por los dos papeles que Homero le asignó: guerrero y amante. Bajo su nombre romano de Marte es prácticamente un sinónimo de guerra y para todo aquel que disfrute con sus sanguinarios aspectos. >>



PHILIP MAYERSON, “Mitología clásica en Literatura, Arte y Música”



Ares como dios, arquetipo y hombre, es una imagen del poder físico masculino, de la intensidad y de la acción inmediata. Su corazón e instintos literalmente le impulsan a actuar y a reaccionar con su cuerpo, sin tener en cuenta las consecuencias. A su padre Zeus no le agradaba y se puso en su contra, al igual que el patriarcado desvaloriza sus atributos.
 
Ares, el único hijo de Hera y Zeus, es el dios de la guerra para los griegos, al que siempre consideraron un dios excesivo. Los romanos llamaron Marte a Ares y fue para ellos el protector de la comunidad y padre de Rómulo y Remo. Es esta faceta la que recoge el Ares de Playmobil, de ahí la loba/perra que se incluye en la caja.
 
La versión griega del mito la conocemos a través de Homero. Jugueteando con los Alóadas, Oto y Efialtes, los dos hijos gigantes de Poseidón e Ifemedea, e ignorante de los planes de ambos hermanos de asaltar el Olimpo, Ares es secuestrado y encerrado en una vasija de bronce. Hermes, con la ayuda de Afrodita, logra liberar al dios trece meses después de su secuestro.
 
La visión que Homero tiene de Ares es la que ha prevalecido: Ares, que nunca consideró la guerra entre Griegos y Troyanos como un juego. Ares se pone del lado de los troyanos. Homero lo describe como un dios sediento de sangre, despreciable. Un fanfarrón plañidero que siempre era vencido, herido, insultado y avergonzado por su hermanastra Atenea. Se decía de él que no sabía distinguir «lo que estaba bien» por falta de carácter porque ahora «recurre a uno y luego a otro». Ares reaccionaba emocionalmente; sus sentimientos le conducían a las batallas del lado de los hombres con los que sentía alguna relación, generalmente sanguínea. La lealtad o la venganza eran sus motivaciones y estaban por encima de otras consideraciones.
 
Ares, en la época clásica, se usaba como adjetivo para resaltar la barbarie o la brutalidad de algún dios. Así existe Afrodita Areia, Atenea Areia o Zeus Areia, reflejando un estado especial de enamjenación mental transitoria en el que la diosa o el dios enloquece y destroza todo lo que encuentra a su lado. Es curioso que a Apolo no se le aplique este adjetivo, aunque existe una razón: Apolo es bastante más despiadado y brutal que Ares porque tiene la precisión de un cirujano plástico para provocar dolor.
 
Como dios de la virilidad masculina, a lo largo de las narraciones de Homero y Ovidio, pueden contabilizarse treinta amantes y sesenta hijxs. Su amante favorita es Afrodita, por la que siente devoción, aunque también le trae por la calle de la amargura. Esos celos de Ares…
 
Ares fue un padre muy emotivo y que actuaba en nombre de sus hijos. Cuando uno de los hijos de Poseidón violó a Alcipe, una de sus hijas, Ares le mató en el acto. Poseidón le convocó para ser juzgado por asesinato ante un jurado de dioses. Es absuelto en una colina de Atenas cercana a la acrópolis, que a partir de entonces se llama el Areópago o la colina de Ares.
 
En el Himno a Ares, de Homero, se alaban las virtudes de Ares con frases como “Ares tiene un poderoso corazón”, “Ares, padre de la victoria”, “Ares el que favorece la justicia” o “Ares, cabecilla de los hombres más justos”. Se le llama también “el que ayuda a la humanidad, dispensador del dulce coraje de la juventud”. Esta visión de Ares, que también forma parte de la tradición griega, coincide con la visión positiva romana del dios de la guerra, Marte.
 
La emotividad de Ares no casaba bien con Zeus. En esa familia, encabezada por Zeus, los descendientes que merecieron respeto fueron los que destacaban por su frialdad emocional…
 
Ares personifica la agresividad, la respuesta impetuosa, el amor por el ruido y la furia. Es ese estado de descontrol en el que cegado por la venganza, el ultraje o la lealtad, puede provocar un cataclismo de proporciones homéricas. Es ese señor normal que no duda en asesinar a ochenta albaneses que, de una forma u otra, están implicados en el secuestro de su hija; es ese soldado al que le darán una medalla al valor por haber hecho un acto profundamente insensato y casi suicida; es ese individuo que, tras unas copas de más, empieza una terrible bronca en un bar o que inicia una pelea callejera. Todos ellos están poseídos por Ares: la ira, el miedo y el asco provocan una reacción visceral, violenta, desatada. Ares es el protagonista del tumulto, está en él, como participante activo, nunca como espectador.
 
Ares mantuvo una relación de larga duración entre iguales con Afrodita. Una rareza en un mundo en el que los dioses tenían las costumbre de violar, raptar o abusar de cuanta mujer o diosa se pusiera a su alcance. La apasionada naturaleza de Ares, su materialismo y la plenitud con la que se queda atrapado en sus emociones del momento son las cualidades del amante Ares. No se preocupa de las comparaciones con los demás cuando hace el amor con la diosa más experta en asuntos del sexo. La suya es una sexualidad lujuriosa sin la dimensión extática transpersonal de Dionisos.
 
Hay una cualidad de Ares que está infravalorada: su capacidad danzarina, para bailar. Como Ares está más conectado con sus emociones que con su mente, la danza le permite conectar cuerpo y mente. Cuando Ares es rescatado por Hermes, Hera, su madre, se lo entrega a Príapo, dios de la fertilidad e hijo de Afrodita, para que ejerza de tutor. Es Príapo el que enseña a Ares a bailar. En las culturas tribales, los guerreros son bailarines. Los tambores, los cantos y alguna sustancia estimulante, quizá algún hongo alucinógeno, llevan a los guerreros a bailar antes de la batalla. Los grandes bailarines y danzantes, los que logran canalizar sus emociones a través de la danza, están poseídos, en ese momento de plenitud, por Ares...
 
Los griegos idealizaron el pensamiento y la racionalidad, y desde ese momento histórico hasta la fecha, éstos han sido los valores del patriarcado o de la cultura misógena. Zeus odiaba a Ares. Psicológicamente, Ares representa la sombra de Zeus, esa parte de sí mismo que él desprecia porque no la ha desarrollado y es contraria a la imagen ideal que tiene de sí mismo. El arquetipo Ares, al igual que el dios, es menospreciado por los hombres que ejercen el poder a distancia, que son fríos estrategas y a veces engañosos embaucadores. Mientras Ares se rebaja al grado de un soldado raso en el campo de batalla, Zeus prefiere lanzar un rayo desde lo alto o Hermes robar el ganado de su hermano Apolo, en lugar de pelear o batirse en duelo.
 
Una persona prudente no atacaría a alguien relacionado con Ares, porque ello invitaría a la represalia inmediata. Él cuidó de sí mismo, de su hija y de sus hijos. De hecho, Ares fue el único dios que lo hizo. Al igual que Marte, después protegió a los ciudadanos de Roma con la misma fiereza...
 
Los Zeus y Apolos que adoran la racionalidad fría y aséptica de datos cuantificables, de verdades estadísticas, no saben muy bien qué hacer con esa emotividad, ese desparrame emocional, esa sexualidad carente de propósito de Ares. Necesita civilizarse. Es un bestia. Tiene que aprender a ser más taimado. Hay que educarle. Llorar es de chicas. Bailar no es de hombres. Abrazar a otros hombres no está bien. Hay que obedecer a la autoridad y ser sumiso ante ella, aunque sea injusta. No hace falta dar besitos y arrumacos para demostrar el amor. Yo te quiero y quiero solo lo mejor para ti. Etcétera. ¿Que tal si le encerramos en una jarra de bronce para civilizarle, para que aprenda a ser un hombre?
 
El muchacho Ares encerrado en la jarra es el anhelo de contacto físico con el padre que nunca jugó con él ni le abrazó con fuerza; es el impulso que no puede expresar de pasar el brazo por los hombros de un amigo, de ser un compañero; es el niño jugando a lanzar una pelota que cruce esa avenida por la que pasan coches. Es lozanía, terrenalidad y sudor. Es riesgo inconsciente.
 
Un hombre (o una mujer) Ares puede parecer que viven sólo en su cabeza, los métodos civilizatorios de Zeus y Apolo han funcionado y han logrado que realmente crea que ser así está “mal” y han desintegrado mi autoestima, y sin embargo su cuerpo sigue reaccionando con tensión o relajación física. Por ejemplo, puede que no sienta ira ni miedo, pero sus músculos se tensan o sus manos se aprietan en puños cerrados. Normalmente no se da cuenta de esta reacción física hasta que alguien se lo comenta. Aún más inconsciente es el Ares que sólo se manifiesta en la hipertensión o a través de los intestinos, en forma de estreñimiento o diarrea.
 
Por temperamento, un hombre Ares tenderá a hacer trabajos de acción. Detesta profundamente el trabajo administrativo o burocrático, las metas a largo plazo y la jerarquía corporativa, esa en la que se asciende no por méritos sino por contactos. Ares el guerrero puede ser un magnífico oficial de esos cuerpos del ejército que algunos países civilizatorios envían a misiones de pacificación o, si no hay conflictos a la vista, un destacado miembro activo de Mercenarios Sin Fronteras.
 
Los negocios de la construcción y los campos de petróleo atraen a hombres con personalidad Ares, que se sienten atraídos por la acción y los riesgos. Si están bien pagados, tienden a ser derrochadores compulsivos cuando tienen dinero. Su éxito depende en gran medida de su suerte, porque Ares no sigue un plan a largo plazo. Éste puede llegarle a raíz de que una cosa le conduzca a otra. También puede depender de que haya desarrollado habilidades innatas, las cuales ha pulido no mediante la práctica deliberada, sino porque ha perseverado en hacer algo que le gustaba. Cuando triunfa, suele sorprender a todo el mundo, incluso a sí mismo. En el camino, sin duda se encuentra con problemas con la autoridad, quizá le han despedido por haber perdido la paciencia o por no presentarse en el trabajo. Si su vida laboral le va bien, será porque ha aprendido algunas lecciones, habilidad y ha tenido un golpe de fortuna.
 
Ares es más un amante de cantidad que de calidad. Su pareja ideal es el de alguna mujer poseída por el espíritu de Afrodita o de Venus, empoderada, consciente de su cuerpo y de sus necesidades e interesada en el Aquí y Ahora, ya, en este instante. Es con la única con la que puede mantener una relación en un plano de igualdad. Con las Ateneas, una versión feminizada de Apolo, no funciona. Y con otros arquetipos, Ares tiende hacia el maltrato físico y psicológico.
 
Sexualmente tiende a cierto egoísmo, a cierta despreocupación hacia su compañerx de juegos sexuales. En relaciones más fraternales o amistosas, los Ares, gracias a ese desparpajo emocional, prefieren rodearse de mujeres y no de hombres. Con los hombres practica esa intimidad cuartelaria: alias para referirse a sus amigos, conversaciones banales acerca de deportes o mujeres o nada en particular y cierto tipo de compromiso, como si viviéramos en permanente estado de excepción o guerra, esa camaradería que se gana en las trincheras llenas de barro y mugre en algún lugar deslumbrante por su belleza. No practica, con otros hombres, la apertura emocional, aunque es posible que suelte alguna lágrima por algún compañero caído en alguna escaramuza en las montañas afganas.
 
Un Ares no encaja bien en una cultura puritana o sexualmente reprimida. Puede considerar su propia lujuria como algo superficial o vulgar, pero sentir que de él depende condenarla y reprimirla. Es bueno ideando excusas para no ser descubierto en alguna infidelidad, pero como el dios, siempre termina siendo descubierto. El Ares homosexual es absolutamente promiscuo y tiende hacia la musculación hiperdesarrollada y los bronceados apolíneos, hacia cierto tipo de arquetipo apolíneo de belleza sexual. Los Ares no suelen usar preservativo en sus relaciones sexuales más o menos esporádicas. Suelen dejar embarazadas a chicas en el principio de sus años de juventud, casarse con ellas y entrar en la rueda de supervivencia burguesa habitual. Pero si Ares se conserva en el tiempo, más pronto o más tarde aparecerán conflictos que sacarán de él lo peor de lo peor… No es miseria moral. Es eso que Hannah Arendt llamó la Banalidad del Mal, no pensar que lo que estás haciendo es inmoral… No pensar en absoluto…
 
El CABALLERO DE VARAS se acerca más y más…
 
El espíritu de Ares en un hombre es provechoso cuando las condiciones socioeconómicas y culturales se mueven en la clase media baja, pero es un infierno, si tienen la mala fortuna de nacer en un entorno de clase alta, en donde Zeus (su padre) y el entorno que lo rodea, tienden más hacia el desarrollo intelectual y menos hacia la fuerza física. En general, este tipo de espíritu, belicoso, incapaz de gestionar adecuadamente sus emociones, siempre tendrá enfrentamientos funestos con su papá, suponiendo que aún esté presente o haya estado presente en algún momento de su vida. Los entornos en donde el trabajo físico se premia, la familia es más un clan o una comunidad o donde existe la solidaridad entre los vecinos, son un espaldarazo para la autoestima de los Ares. Son los entornos en donde nace el arte urbano, el parkour, el hip hop, el trap, el dub de suburbio… la expresividad de Ares a pleno rendimiento… Porque es a través del arte o de la actividad física brutal que Ares logra dominar su espíritu de inmediatez y espontaneidad tan deslumbrante y efímero como la de unos fuegos artificiales.
 
Los que creen que la violencia es la que resuelve todos los problemas, que la destrucción de algo es garantía de que algo mejor va a aparecer, están en Ares. Los que creen que la vida es una lucha o que se necesita ser Guerrero ( de luz o de lo que sea), están poseídos por ese espíritu de Ares, el soldado, el mercenario, el tipo que disfruta en una selva impenetrable con un AK47 en la mano, el que se enfrenta a las fuerzas de la oscuridad, no convenciendo, sino imponiendo…
 
Los Ares que han sufrido maltrato siendo niños, serán maltratadores en el futuro. Pero solo ellos, los Ares. Entre un 3 y un 6% de todos los niños que han sufrido abusos, son Ares que se convertirán en temibles Zeus para sus propios vástagos. Ares es ese que entra a cualquier provocación, como si no hubiera mañana, lo que garantiza que será humillado decenas de veces antes de alcanzar la edad adulta y hacer lo mismo que a él le hicieron camuflándolo bajo ese nombre de Rito de Iniciación de Nuestra Fraternosororidad… El rencor y la impotencia que sintió de niño se convierten ahora en la justificación y excusa para ser cruel y brutal…
 
Es muy difícil que un espíritu Ares no tenga conflictos en el trabajo, salvo que este sea un trabajo de hombres y físico. Siempre tendrá dificultades con los Apolos y Ateneas, sus jefecillxs.
 
Ares siempre fue amante, nunca fue esposo. Este detalle, que parece banal, lo complica todo si no está con la persona adecuada o es extraordinariamente celosa. Tendrá problemas con toda seguridad.
 
Los Ares explotan cuando beben. Para bien o para mal. Liberan las ataduras que le impedían ser explosivo emocionalmente y puede convertirse en un compañero infatigable de juerga y parranda o un tipo violento, con mala onda, gesto ceñudo y puños cerrados… Desgraciadamente, abundan más los segundos...
 
Ares se encarna en el CABALLERO DE VARAS, tal y como he descrito esta carta desde que empezó la Vía Alegórica. No es un estado permanente, ni mucho menos, pero puede ser el dominante de Consultante en una tirada ante una pregunta o situación determinada. Todas las cualidades de Ares, las más cercanas a positivas, están aquí. El derroche de energía, la promiscuidad sexual, los deportes de riesgo o los trabajos breves o intensos que encierran un desafío o un reto...
 
El alcohólico violento, el desagradable, el explosivo, el maltratador físico y psicológico que es un Ares incapaz de canalizar sus emociones de una forma inteligente, está en el CABALLERO DE ESPADAS. Esa emotividad contenida, esa herida emocional causada por un padre feroz y un entorno exigente, esas emociones que se van haciendo fuertes y no salen de ninguna forma más allá de la violencia y el gesto huraño están en consonancia con el Poseidón introvertido. Ambos practican la violencia desatada por una nimiedad y encarnan, en sí mismos, la banalidad del mal: qué poco cuesta destruir, herir, dañar, humillar cuando no se piensa, cuando se olvida quién está delante…
 
¿Hay un Ares juvenil? El VALET DE VARAS es lo más cercano a un Ares joven que puede expresar sus emociones más primitivas sin necesidad de ser violento ni brusco. Pero esa expresividad desmesurada forma parte del arquetipo, así que hará cosas que, el resto de los mortales, quizá más centrados en placeres más dionisíacos o más perezosos, no haremos jamás…
 
Un Ares ya viejo, cansado o sencillamente , demasiado viejo para morir joven y demasiado joven para morir, está en el REY DE VARAS. Pero eso, ya lo sabían...
 
Pero, ¿cómo interpretar este CABALLERO DE VARAS si es la carta que describe la situación? ¿Cómo se interpreta si no representa a nadie en particular, si aparece en el centro de una Tirada a Tres cartas de, por ejemplo, Amor & Sexo?
 
Si la situación es un presente continuo, es decir, está estable en un modelo “Ares”, implica eso que llamamos Relación Torrencial en la que nos entendemos en la cama pero no fuera de ella. Que está sometida a tensiones de todo tipo que la hacen explotar, bien en sentido erótico, bien en sentido brutal. Esas separaciones descarnadas en las que los amantes se insultan y degradan pero que después de un corte aparecen en un plano cenital en una cama de sábanas desordenadas viven una relación Ares. En asuntos más banales, este CABALLERO DE VARAS refleja un trabajo o una actividad en la que Consultante se siente mucho más que bien, porque saca de él/ella todo su potencial.
 
Si la situación es novedosa, sorprendente o sencillamente nueva, este CABALLERO DE VARAS reemplaza al Sexo Esporádico de una noche de verano. En el caso de trabajos o asuntos más banales, se llama Trabajo Fijo Discontinuo o trabajo puntual y más o menos esporádico, físico, agotador, brutal… Trabajitos de Ares, duros, cortos, bestiales: apagafuegos de campos de petróleo en llamas, buzos soldadores, limpiadores de centrales nucleares, conductores de camiones de piezas de un puente… O todos los que trabajan por temporada.


Los Mitos en el Tarot: APOLO




Cualquier tipo de belleza, cualquier arte, música, poesía o juventud, cordura y moderación, están todas representadas en Apolo. Bajo su aspecto más importante e influyente se puede incluir todo lo que le relaciona con la ley y el orden. Apolo fue el segundo dios griego más importante después de Zeus. Era el dios del sol, de las artes (especialmente de la música), de la profecía y del tiro al arco. Era el justiciero y el que castigaba a los malvados; el patrón de la medicina también podía traer plagas, y era el protector de los pastores. Tanto romanos como griegos lo conocían como Apolo o Apolo Febo (“brillante”, “resplandeciente”, “puro”). Apolo como arquetipo personifica el aspecto de la personalidad que busca definiciones claras, que se siente atraído a dominar una destreza, que valora el orden y la armonía, y prefiere contemplar la superficie que lo que se encuentra bajo las apariencias.

Se le representaba de pie o caminando dando grandes pasos, como un bello joven imberbe con fuerza viril y largo cabello dorado. En su templo de Delfos hay inscritos dos famosos preceptos: «Conócete a ti mismo» y «Nada en exceso». El arco y la lira eran objetos muy apreciados por él y el laurel su planta sagrada.

Zeus tiene una infidelidad con la titánide Leto. Se queda embarazada de Apolo y Artemisa, los gemelos fantásticos. Leto se esconde de la ira de Hera en una isla desierta, Delos. Hera impide a la diosa de los buenos partos, Ilitía (o Lucina para los romanos) asistir a Leto, que soporta nueve días con sus noches de dolor insoportable. El séptimo día del mes, junto a una palmera, nacen en este orden, Artemisa y Apolo. Ambos son arqueros, aunque es Artemisa la que enseña a Apolo el manejo del arco y las flechas. De oro son los de Apolo, de plata los de Artemisa. Los dos hermanos fueron venerados por su pureza, que no hay que confundir con inocencia, y por la distancia emocional y el alejamiento de las cosas. De vez en cuando, ambos desaparecían, ella se escondía en bosques de densidad impenetrable, él en el lejano y frío mundo de los hiperbóreos.

Ambos eran brutales. Niobe, en un acceso de pequeña locura, madre de seis hijos y seis hijas, trata de humillar a Leto diciéndole que es poco fértil. Leto llama a sus hijitos, mira lo que me ha dicho esa bruja, hay que ver.... Artemisa mata a las chicas, Apolo a los chicos. Niobe se transforma en una piedra que llora. En otro caso, Apolo engaña a su hermana para que, sin pretenderlo, asesine a su amante en ese momento, el cazador Orión.

Pero Apolo rechaza el enfrentamiento directo. Artemisa, según cuenta Homero, consideraba que su hermano era un cobarde. Que rehuía de enfrentamientos que pudieran dañar su reputación o de las que no estuviera muy seguro de salir triunfante... Tiro la Piedra y escondo la mano...

Apolo, en el amor, no tiene fortuna. Cuatro de sus amantes han pasado a la posteridad, tres mujeres y un hombre.

Dafne, una ninfa hija del río Peneo, es la primera. Apolo comete la torpeza de reírse de Cupido (o Eros), el hijo de Venus, un arquero que Apolo cree sin puntería. Cupido, en venganza por semejante humillación, clava una flecha de oro en el corazón de Apolo que le hace caer fulminado de amor por Dafne. A ella le clava una flecha de plata que hace que le deteste profundamente y le rechace. Apolo, hijo de Zeus, intenta violarla. Ella pide ayuda a su padre que la convierte en laurel. Apolo siguió amándola. El laurel pasó a ser un árbol sagrado y sus hojas formaron la corona del dios.

La segunda es Casandra, hija de los reyes de Troya. Ella hace un trato con él: enséñame los secretos de la profecía y la adivinación y yo te enseñaré prácticas amatorias del este de Borneo y del sur de Java… Apolo le da lo que pide, pero ella no. Apolo la castiga de la peor forma posible: nadie te creerá aunque siempre aciertes y sepas el futuro de reinos, imperios o repúblicas, nadie, jamás, te creerá… Casandra termina con un serio trastorno mental de difícil curación o sanación…

La tercera es Coronis, bella y deslumbrante mujer, a la que deja embarazada. Apolo no sabe si Coronis realmente le ama a él solo o tiene un harén de hombres esperando detrás de tupidas cortinas de terciopelo iranio, que Apolo se vaya para empezar una orgía tremebunda. Deja una corneja blanca vigilándola. La corneja le revela una verdad, que Coronis no es fiel o no solo tiene sexo con Apolo. Apolo convierte a la corneja blanca en negra y mata a Coronis. Se arrepiente. En la pira funeraria, se abalanza sobre el cuerpo de Coronis en llamas, practica una cesárea de emergencia, salva al bebé nonato, se lo entrega a un gigante, Quirón, para que lo eduque y se va con los Hiperbóreos. Ese niño es Asclepio, el que será dios de la medicina y la sanación.

El cuarto es Jacinto, hijo del rey de Esparta. Apolo se enamora sin necesidad de las flechas de Cupido. Abandona Delfos y se va a vivir con él. Una tarde, están jugando a lanzar un disco de piedra. ¡Uy, qué lejos has llegado Apollo!¡Y tu, Apolla! No, No, Call me by your name!, risas, buen humor, buena vibra, todo cool, cuando Apolo lanza el disco y mata a Jacinto. Un accidente. Apolo se hizo la promesa de que Jacinto sería recordado la eternidad y un día más, así que hizo que de su sangre brotaran jacintos…

Tras esta breve introducción que permite ponernos en situación, voy a por el arquetipo apolíneo… la ley y el orden…. ¡con lo me gusta a mi la ley y el orden!

Aparte del famoso, “Conócete a tí mismo”, en el templo de Apolo en Delfos podemos encontrar más aforismos en el Himno a Apolo, recogido por Guthrie en “Los griegos y sus dioses”:

Refrena tu espíritu. 

Observa el límite.

Odia a hubris (el orgullo).

Que tus palabras sean respetuosas.

Teme a la autoridad.

Inclínate ante lo divino.

No te vanaglories de la fuerza.

Controla a las mujeres.

Apolo no tenía, por sí mismo, el poder de adivinar. Conquistó el oráculo de Delfos, un lugar con una larga historia de adivinación profética. Delfos había sido el santuario prehelénico de una diosa, posiblemente una serpiente. En el mito, Apolo mata a un gran dragón o serpiente llamada Pitón para conseguir el dominio de Delfos. A partir de entonces, Apolo adopta el sobrenombre de El Pitio y a su sacerdotisa, la Pitia o la Pitonisa.

Las médium de Apolo eran un ejército de mujeres que estaban bajo su control y sus poderes de adivinación se atribuían a su comunión con él. En la práctica, el control lo ejercía un sacerdote o intérprete que atendía a las sacerdotisas. Cuando la Pitia entraba en trance, el sacerdote le hacía preguntas y anotaba sus palabras. La respuesta se pasaba a otro sacerdote, que solía ponerlas en forma de poema. El significado de las palabras era oscuro y ambiguo, y el oráculo solía utilizarse con fines políticos o militares... Al pie del monte Parnaso, en la cámara más oculta, la anciana Pitia preparaba en un quemador hojas de laurel, cebada y marihuana (posiblemente Vesta, una indica/ruderalis muy potente) se sentaba en un trípode y entraba en trance. Sibila, como Casandra, aceptó el don de la adivinación pero rechazó a Apolo como amante. Muy tosco, muy alejado emocionalmente, muy superficialmente pornográfico. Esta perturbadora idea de pagar para obtener sexo o, algo que podríamos llamar Pareja, es profundamente apolínea..

En esta cámara interna estaba también el Ónfalo o Piedra Umbilical (la palabra “delfi” significa “útero”). Delfos era considerado el ombligo o el útero de la Tierra y el centro del mundo, mucho antes de que Zeus decidiera marcar el centro del mundo. Zeus el Científico, se hizo esa pregunta de primaria, la de los trenes que van por la misma vía en direcciones opuestas a la misma velocidad y van a estrellarse en un punto, reemplazando los trenes por águilas. Soltadas al mismo tiempo y volando a la misma velocidad, se encontraron en Delfos.

La gente acudía al templo de Apolo por dos razones principales, además de venerar al dios: para consultar su oráculo y para conseguir purificarse tras haber cometido un crimen. Los juristas buscaban consejo en Apolo como intérprete y otorgador de la ley. Y los estados griegos le atribuyeron sus constituciones. Era la divina autoridad de la ley y el orden.

Apolo como arquetipo personifica el aspecto de la personalidad que busca definiciones claras, que se siente atraído a dominar una destreza, que valora el orden y la armonía, y prefiere contemplar la superficie que lo que se encuentra bajo las apariencias. El arquetipo Apolo prefiere el pensamiento al sentimiento, la distancia a la proximidad, la evaluación objetiva a la intuición subjetiva. El hombre que más se parezca al arquetipo Apolo tendrá cualidades que le serán útiles en la vida. Puede tener éxito en una carrera y dominar una forma de arte clásico con más facilidad que la mayoría de las personas.

La mente apolínea es lógica y se relaciona con facilidad con la realidad objetiva. Para él, las leyes de causa y efecto no son lecciones que haya de aprender a fuerza de experiencia y de reprimendas de los padres, sino principios que una mente Apolo parece tener programada desde el inicio. Esa preprogramación es el arquetipo: el niño pequeño que sabe lo que quiere y tiene la voluntad para conseguir su meta está siendo fiel a su naturaleza apolínea.

Centrarse en un objetivo requiere tener un sentido del tiempo futuro, que un hombre Apolo posee. Otros tipos de hombres pueden tener dificultades en fijarse unas metas, pero éste no es el caso de un Apolo. Él sabe adónde quiere ir, lo que quiere conseguir, lo que quiere ganar. No es un soñador. Sus metas son realistas y exigirán esfuerzo. También suelen ser metas visibles para los demás. 

Los años de instituto y de universidad quizás sean donde el arquetipo Apolo existe de una forma más impoluta, en el joven que claramente está marcado por el éxito y que todavía no ha sufrido heridas emocionales, ni ha tenido demasiadas oportunidades de aprender la humildad o la habilidad para reconocer un error y corregirlo.

El arquetipo del Hijo Predilecto aparece como alguien que no sabe lo que es el dolor ni el esfuerzo. Su tendencia a distanciarse mentalmente del sufrimiento ajeno y de estar desconectado de sus propios sentimientos hace que esto sea así.

Apolo toca la lira. Pero en sentido literal. Es músico. Su música, dice Homero, era clara y pura, cristalina. Pop melódico, algo étnico mainstream, Bach. La música apolínea se aleja de la donisíaca, esa que expresa caos, éxtasis, turbulencia, diversión, inverosímiles historias de amor de una noche… La pureza de la música que es como las matemáticas superiores, que aporta armonía a través del tiempo y mide y eleva el espíritu. Los infalibles instrumentistas de élite están en Apolo; los genios del instrumento en Dionisios...

Apolo dio a las ciudades sus instituciones legales, interpretó la ley, abogó por el orden y la moderación, proporcionó la estructura para que la comunidad trabajara conjuntamente y los medios para arreglar las disputas. El pacificador. El Justiciero. El hombre de la ley. Apolo está seguro de cómo han de ser las cosas, qué es lo que se puede permitir y qué se debe prohibir. Reglamentar hasta la vida privada.

El justiciero y el músico expresan este instinto del arquetipo hacia el orden y la forma. Se siente incómodo en los pantanosos y sinuosos terrenos de la interdependencia afectiva y emocional, entre las selvas húmedas, esa vegetación envolvente, perpendicular… Las normas, las leyes, los reglamentos, los horarios, las planificaciones, las agendas, los despertadores, los relojes precisos y exactos, los aparatos de medida y de precisión son las herramientas de Apolo para dar forma al caos...

La capacidad de ver las cosas de una forma racional o espiritual, apelando a misticismos de Nueva Ola o a conexiones cósmicas dignas de un boddhitsava, alejándose de la respuesta emocional inmediata, es una característica del arquetipo Apolo. Este don predispone a las personas apolíneas a responder a su propio sufrimiento emocional distanciándose de estos sentimientos y dirigiéndose “hacia el cielo” mediante la comprensión intelectual, una práctica espiritual con atención plena o repitiéndose sus preceptos. Los que temen amar a otro ser humano pero no temen amar a una entidad imaginaria, están todas aquí. Lxs Apolo son fácilmente reconocibles por el uso masivo e indiscriminado del palabro “conciencia” o “consciencia”…

Había un remoto mundo espiritual respecto al dios Apolo que está relacionado con el mundo de los misteriosos hiperbóreos. El mitólogo W. F. Otto observó que cuando Apolo nació, Zeus le dio un carro tirado por cisnes con el cual no se dirigió a Delfos, sino al reino de los hiperbóreos, con quienes se quedó un año. A partir de entonces solía ir periódicamente a “esta bendita tierra de luz” durante una parte del año. En la actualidad, la importancia que se da a los mundos de luz en la corriente de la Nueva Era nos recuerda de nuevo la imagen de Apolo y de los hiperbóreos. Hoy en día, ese “reino septentrional más allá de las montañas” visionado por los griegos como la tierra de los Hiperbóreos, se ubica en la constelación de las Pléyades o en otra dimensión. El aspecto del Apolo hiperbóreo se asemeja al mundo de los infiernos de Hades. En el plano psicológico, tanto si ese remoto lugar es un mundo estelar, subterráneo o un mundo de matemáticas superiores, el efecto es el mismo: conduce a sentimientos de aislamiento de los demás y a desaparecer periódicamente de este mundo para adentrarse en el otro.

El papel de Apolo como hermano es su designación más significativa dentro del entorno familiar, en el que se hace hincapié en la rivalidad y la amistad fraternal en su relación con su hermano menor Hermes, el dios mensajero, y con su hermana gemela, Artemisa, diosa de la caza y de la luna.

Como arquetipo del Hermano y del Hijo Mayor Predilecto, Apolo predispone a los hombres a formar parte de un equipo en un proyecto conjunto. Encaja fácilmente en el papel de un hombre corporativo, un hombre de empresa, que puede ser el segundo en el mando sin sentir resentimiento o tener roces, como le puede suceder al hombre que es el arquetipo del Padre o de Zeus/Poseidón, que necesita poseer su propio reino. También le resulta natural trabajar con mujeres competentes o competir contra ellas. Apolo, como competidor, participa en el toma y daca de la política, así como en los deportes, y, por lo general, no guarda rencores. A causa de su distancia emocional puede participar en la política como si fuera un juego e irle bien contra otros que se han quedado atrapados emocionalmente en ella. Sin embargo, puede que no llegue a la cima porque parece prudente y no propicia que los demás le vean como al jefe. Apolo fue el segundo dios más importante después de Zeus.

Apolo, cuyo aspecto físico de virilidad y nobleza le dio el aspecto de un aguerrido y musculado héroe, era contrario a representar dicho papel. No se dejaba involucrar en duelos ni en disputas Uno-a Uno, algo bastante común en tiempos de los dioses, ni participaba intencionadamente en peleas. Apolo tiene tendencia a mostrar serenidad y calma. Es el general que organiza las tropas que deberán conquistar una colina al sureste de una isla infectada de mosquitos mientras agita un cóctel. Es el que no muestra la menor empatía por todos los que van a caer, en la mente Apolo solo la victoria es interesante y las bajas no son más que un número. No responde a provocaciones con facilidad. Ni siquiera cuando su hermana le llamó cobarde logró arrastrarle al combate. Apolo valora la prudencia, evita el peligro físico, no se deja llevar por las emociones y prefiere ser un observador.

En este sistema cultural, las características de Apolo se cultivan vigorosamente desde que el muchacho es un niño. Desde antes de ir al parvulario hasta que se convierten en adultos serios y responsables se espera que las personas se expresen verbalmente y con lógica. Las lecciones de causa y efecto se repiten en la vida cotidiana y en la ciencia. Las buenas notas y las buenas impresiones se consiguen hoy para subir un peldaño más en el futuro. En la mayor parte las escuelas, cada nota suele promover los valores y las características de Apolo.

A pesar del énfasis en desarrollar las cualidades apolíneas, si hay otro arquetipo que predomina en la persona, la necesidad de desarrollar conscientemente a Apolo surge sólo en la etapa adulta. Para desarrollar las características de Apolo, una persona puede buscar ayuda para que le enseñen a organizar el tiempo, a administrar su dinero o su trabajo. La ayuda necesitada también puede ser más específica, como por ejemplo saber escribir un Currículum Vitae. Sea cual sea la tarea, en el reino de Apolo, la educación y la práctica es probable que le conduzcan al éxito. Un experto siempre parece estar dispuesto a enseñar cómo aprender algo sistemáticamente, dogmáticamente, memorísticamente. No esperen grandes momentos de inspiración poética ni de soluciones alternativas a las convencionales...

El arquetipo Apolo se ve reflejado con precisión de relojero en el CABALLERO DE OROS.

¿Y si rechaza de esa forma el conflicto es que abraza el Amor y sus variantes?… ¡No!

Homero nos da pistas para desentrañar al personaje Apolo.

Desde el principio Apolo describe su misión en la vida del siguiente modo: << revelaré a la humanidad la voluntad exacta de Zeus >>. Éste es el hijo de su padre, que crecerá en la complacencia de la aprobación paternal: 

<< Y un brillo se proyecta sobre él, el resplandor de sus pies y su túnica delicadamente tejida. Y exultantes en sus grandes corazones, Leto, con su cabello dorado, y el sabio Zeus, miran a su querido hijo jugando con los dioses inmortales >>.

Ese Hijo Primogénito en el que Mamá y Papá depositan todas sus esperanzas de triunfo y éxito mundano, ese muchacho que es buen amiguete del que no se oye hablar si no es para bien o para escuchar sus hazañas y lo bueno que es como hijo de su padre, ese chico casi obligado a ganar o a ser el mejor... La adolescencia no es un período de confusión, de rebeldía contra la autoridad, ni de misticismo, ni sexual ni de preocupación interna para la mayoría de los apolos, al menos según pueden percibirlo los demás.

Los hombres Apolo suelen llevarse bien con otros hombres. Buscan y valoran las relaciones con hombres mayores que tengan autoridad y a menudo tienen mentores que les ayudan a avanzar en sus carreras. Las relaciones de toma y daca son sus favoritas. Saben negociar y cumplir con lo prometido.

Pero ¿hasta qué punto sus padres necesitan que él destaque? ¿Soy amado por mí mismo o porque soy el médico que mi padre querían que fuera? ¿Me querrían igual si viniera disfrazado de lumpen proletario o de esclavo, con un disfraz que indica claramente a qué Gran Señor sirvo? ¿Me deja destrozado perder? Si es así, es que se toma la duda o el reto de una forma muy personal, quizá se está dejando llevar por las emociones... oh, horror, ¡emociones!... aunque normalmente ocultará que se siente amenazado. Obviamente este es el caldo de cultivo perfecto para que la hostilidad, la ira y la rabia se hagan fuertes y sean la personalidad dominante bajo la apariencia de cierta calma gflacial, cierta ausencia de sentido del humor y la aparición de cierto tipo de sarcasmo. En ese momento nuestro Caballerete de Oros es reemplazado por un VALET DE ESPADAS…

A veces un muchacho Apolo tiene unos padres narcisistas, que en realidad necesitan que él sea una extensión de ellos mismos, que se sienten mejor consigo mismos si él “gana” y que le exigen, ¡Honrarás a tu padre y a tu madre, aunque sean como nosotros!. Un chico así ha de aguantar una carga tremenda. Su propia voluntad de ganar le convierte en un competidor, un tipo que necesita ganar para conservar el amor de sus papás y mamás, o al menos, el de uno de los dos, lo que garantiza ataques de ansiedad que, en algunas ocasiones, pueden convertirse en ataques de pánico. Son esos que entrenan y entrenan y marcan récords mundiales en el silencio de los campos de entrenamiento, los que se preparan a conciencia, durante meses, exámenes durísimos y que cuando llega el día D., ese instante eterno en el que es Todo o Nada, fracasan: sufren vacíos mentales, terror escénico... El terror a fracasar se apropia de él y ese VALET DE ESPADAS se apodera de su espíritu...

Un Apolo no es un gran amante. No se enamora fácilmente y está tan concentrado en su objetivo, sea cual sea ese objetivo, que las mujeres bellas no le distraen ni le perturban. En su vida cotidiana, el hombre Apolo no pierde demasiado tiempo con pensamientos eróticos. No tiene la mirada pornográfica ni su imaginario invita al onanismo. El aspecto más carnal, instintivo, sexual o sensual de la vida no está en las prioridades de Apolo, no es el aspecto que tenga más desarrollado más que en un plano místico, mítico y muy asexuado. Los más iluminados entre los iluminados no tienen sexo en ningún plano de su existencia, es todo tan mental, tan espiritual...

Esporádicamente, esta sexualidad a la que tan poco tiempo dedica se puede despertar. Durante un breve período de tiempo (que algunos cifran entre 1 y 3 meses de algo a lo que llaman “enamoramiento” o “pasión juvenil” o “es el principio, luego ya sabes…”) puede ser un apasionado galán que utiliza muchos nuncas y siempres y todos y nadas, puesto que su capacidad para concentrarse en sus metas se combina con su deseo sexual. Si la mujer no ha caído en el hechizo del amor, la intensidad de sus sentimientos suele resultarle completamente ajena, puesto que es muy probable que no hayan sido precedidos de la intimidad de una comunicación profunda compartida, ni de un diálogo sensual no verbal. Quizá ella descubra que pasa mucho tiempo trabajando, que realmente es así, que prefiere trabajar a mantener la llama de la pasión encendida. Es muy probable que ella se sienta como una Dafne y huya de él, al sentirse más como un objeto que éste desea poseer que como una mujer. 

Al vivir en su cabeza más que en su cuerpo o en su imaginación, Apolo es un forastero en el reino del Amor y sus variantes. Poco sabe por experiencia propia del flujo y reflujo de la atracción sexual o de la constante necesidad de ser tocado, acariciado, masajeado, de la necesidad de comunicarse sin necesidad de palabras o con lenguaje no verbal... De modo que si consigue a la mujer que le ha gustado y luego “desaparece” como amante, tal y como hizo con Coronis, es más que probable que ella sí busque un hombre de verdad. Se arrastrará, suplicará, sí, un hombre de verdad y no un Apolo….

El dios Apolo también se enamoró de Jacinto El Joven, que le atrajo hasta el punto de abandonar Delfos para estar con él. Eran compañeros inseparables, amantes que lo compartían todo. Eran espejos el uno del otro. Ese tipo de amantes que solo se reconocen en las virtudes del otro y aman ese reflejo maravilloso que devuelve el Otrx y nada más, pero que transmiten sensación de armonía y felicidad, como si estuvieran conectados, como si se conocieran, cuando en un nivel profundo, ni se conocen ni están conectados en absoluto. Narciso también se enamoró de su propia imagen reflejada en el estanque, pero mientras Narciso no se pudo acercar a la misma y murió por ello, Apolo y Jacinto sí intercambiaron sudores y vahídos. Su relación termina cuando Apolo mata accidentalmente a Jacinto en una competición. Jacinto (que puede ser Jacinta poseída por el arquetipo de Artemisa), puede ser asesinado en la competición, es decir, expulsado de la cama y de la casa, si el Apolo de turno, se creía mejor o mucho mejor que J.… el VALET DE ESPADAS se apodera del que era un noble Caballerete de Oros, e tutto e finito!

El Apolo extrovertido se encarna en el CABALLERO DE OROS. En general, aunque la mayoría de los hombres son entrenados desde su más tierna infancia, para convertirse en flamantes Apolos, hijos de Papá y mamá, pulcros y ordenados, asépticos, apegados a la costumbre y a la tradición. En las relaciones monógamas tradicionales, donde los papeles se estereotipan, Apolo puede gozar de una vida sentimental que, quizá algunos, pudiéramos tachar de aburrida, y que él considera maravillosa, más aún si en su camino vital se tropieza con una mujer cuyo espíritu esté ocupado por Deméter, las mujeres que se empoderan siendo madres… El otro perfil perfecto es Atenea, la ejecutiva…

La forma indirecta que usa para expresar sus emociones es uno de los principales problemas de un Apolo. Las personas que están cerca de un Apolo o todo lo cerca que éste les permite estar se suelen encontrar teniendo que interpretar y reinterpretar sus crípticas palabras, sus metáforas imponderables, sus retruécanos inverosímiles. Es curioso que el mismo tipo que es capaz de hablar de cualquier asunto impersonal con precisión y franqueza, por ejemplo defendiéndote en un juicio, sea el mismo que se vuelve ininteligible cuando habla de sentimientos, por ejemplo, de amor. Si no entiendes bien su significado, se aislará todavía más. Intenta sonsacarle más y se volverá más distante.

Está tan poco dispuesto a fusionarse espiritualmente con alguien como lo está a tener conflictos emocionales. Las relaciones con otras personas son duras para el Apolo. Él prefiere evaluar (o juzgar) la situación o la persona a distancia, sin saber que se ha de acercar, ser vulnerable y empático, para conocer realmente a alguien. Como hombre ha de trascender el arquetipo para ser algo más que un dios distante, para ser él mismo. Mientras tanto, como Apolo, desaparecerá en el país de los hiperbóreos, tan aterrador como Hades, más frío, más racional, más apolíneo, más fulgurante…

Apolo es también célebre por ser el Amante Rechazado más famoso del Olimpo. Casandra, Sibila, Marpesa eligió a un señor ordinario y común frente a la aparente masculinidad old-school de Apolo… La mujer que rechaza a un Apolo guapo, virtuoso y serio generalmente lo hace porque carece de las cualidades que son esenciales para ella, como profundidad e intensidad, proximidad emocional o espontaneidad sexual. A veces una mujer siente que su Apolo particular está demasiado apegado a las apariencias y a la belleza como para verla envejecer.

Pero el circunspecto y distante Caballerete de Oros se convierte en un pequeño monstruo en miniarura cuando alguien le vence en alguna de sus imaginarias competiciones contra sí mismo, cuando no es capaz de ordenar y expresar sus sentimientos de una forma inteligible, cuando es rechazado...Ese momento en el que el guapo y apuesto, inteligente y frío, chic, modernete, desdeñoso con la plebe y con el lumpen proletariado, obsesionado con su propia imagen, el invaluable Apolo por el que mueren centenares de mujeres al año, ¡qué digo al año! ¡al día!, es rechazado por una mujer porque ha descubierto que debajo de la dermis, más allá de lo visible, de lo audible y de lo tocable o saboreable, no hay nada de interés, no hay compasión, no hay empatía, no hay dolor, no hay amor… Ese momentoen el que solo se ve a un Niño de Mamá caprichoso, narcisista y tiránico o un VALET DE ESPADAS…

Si, amigxs, el Caballero de Oros, aburrido pero tenaz, solo es VALET DE ESPADAS cuando sus mieditos y sus terrorcitos aparecen, cuando de repente, pierde algo o cree que ha perdido algo y no sabe cómo hacer para recuperarlo. Apolo, en sus incursiones nocturnas, lanzaba flechas envenenadas. Homero las llama “serpientes aladas”. Carl Gustav asocia estas flechas serpentinas con palabras envenenadas, pronunciadas para herir. En general se dirigen hacia alguien a quien amó o que tenía en muy alta estima y que le ha herido, humillado o es plenamente consciente de que no cumplió algo a lo que él mismo se comprometió libremente.. El sarcasmo sin humor, la frase hiriente y capciosa, dicha solo para molestar, para provocar alguna reacción…De aquí se deduce que, el VALET DE ESPADAS no es más que un caballerete de oros con un presión excesiva para triunfar y ser...¡ejemplar!

Uno de los preceptos de Apolo, ese espantoso “controla a la mujer”, describe lo que el hombre Apolo hace a su propia “mujer interior”, lo que Carl Gustav llamó “ánima” o el arquetipo de Lo Femenino en la psique de un hombre que puede encarnarse en una Diosa. El poeta (alguien indeterminado que no recuerdo) escribió en aalgún libro del que tampoco recuerdo el título, << la mujer que más necesita ser liberada es la que reside en el interior de cada hombre. >> El ánima o la mujer interior es el aspecto femenino en gran medida inconsciente de los hombres, que para Carl Gustav era lo mismo que el reino del sentimiento y de las relaciones. El ánima está vinculada con la emotividad y capacidad de acercamiento y de receptividad, que Carl G. consideraba que estaba sin desarrollar en los hombres. O en él. Y desde luego, en los hombres Apolo...

De acuerdo con todo esto, tienen que comprender que un Caballero de Oros peca de cierta arrogancia, cierto punto de vanidad por encima de la media. Y que no ama. Así que un 2 DE COPAS (o cualquier cosa buena de copas que pudiera sucederles a los Apolos) debe ser interpretada en términos de valor subjetivo, considerando siempre al Otrx como alguien con mucho valor (2 de Copas) o muy interesante (2 de Varas). Nadie niega que tenga un arrebato pulsional desconocido y quizá provocado por que se siente libre, de turista remoto en alguna isla innombrable e ilocalizable del sur del Caribe, en compañía de personas que no solo resultan interesantísimas sino que además tienen mucho, muchísimo valor...pero no es lo común.









Los Mitos en el Tarot: HADES


 << Aunque sea el que gobierna sobre los muertos, no se ha de confundir a Hades con el diablo o Satán. Hades, como dios de la muerte, es implacable, inexorable, justo con firmeza e irrevocable en sus decretos; no es el demonio, enemigo de la humanidad, ni un inductor al mal. >>

PHILIP MAYERSON, “Mitología clásica en Literatura, Arte y Música”

<< El otro nombre de Hades era Plutón, que en griego significa riqueza, prosperidad, y la plenitud invisible del dios estaba representada por la imagen del cuerno de la abundancia que sostenía en sus manos, rebosante de frutos y vegetales o de joyas, gemas, oro y plata. Hades es el dios que preside nuestro descenso, el que baña de oscuridad nuestras vidas, depresiones, ansiedades, trastornos emocionales y dolor con el poder de transformarlas en iluminación y renovación. >>

ARIANNA STASSINOPOULOS, “Los Dioses de los Griegos”


HADES o el INFRAMUNDO

Al dios del mundo subterráneo y a su territorio se les denomina Hades. Es el dios menos personificado y el menos conocido; es El Hombre Invisible. Como lugar, se corresponde con la carta de LA MUERTE. El espectro de la muerte te conduce a Hades: la muerte de un familiar, de un allegadx, pero también la muerte de una forma de ser, la muerte de un propósito, de la esperanza o del sentido de la vida pueden llevarnos allí. La perspectiva de la muerte física, vista como una posibilidad o una certeza, es una experiencia que nos conduce al mundo subterráneo.

La mayoría entramos en Hades o conocemos a Hades involuntariamente. Las víctimas de abusos, de violación, de violencia, en su impotencia, entran en el frío y abrupto reino de Hades. También hay quien entra en Hades o conoce al dios voluntariamente. Heracles fue a buscar a Cerbero para uno de sus trabajos; Psique fue en busca de una caja con un ungüento de belleza que tenía Perséfone; Ulises fue a hablar con el espectro del vidente Tiresias; Eneas buscó el espectro de su padre. Sin embargo algunos mortales no regresaron: Teseo y Pirítoo fueron a rescatar a Perséfone y fueron apresados por Hades con las cadenas del olvido. El amor, también fue la motivación de Orfeo, que fue a Hades en busca de su esposa Eurídice. Dionisos descendió para buscar a su madre Sémele. Y en la mitología sumeria, Inanna-Isthar viajó voluntariamente al mundo subterráneo de Ereshkigal, su hermana oscura. 

Hermes, dios mensajero, guiaba a los espíritus al mundo subterráneo y fue a buscar a Perséfone, hija de Zeus, raptada por Hades y, como casi todas las mujeres que tienen la desgracia de caer simpáticas a algún dios, violada. Iris, la menos conocida de las diosas mensajeras, también entró en el mundo subterráneo por voluntad propia. Una vez Perséfone hubo comido los granos de granada y regresó al mundo superior, volvió periódicamente al mundo subterráneo y como reina de ese reino estaba allí para recibir y guiar a aquellos que se adentraban voluntariamente en él. Y aunque Hades podía abandonar el mundo subterráneo y, de hecho, lo abandonó, ése era el reino que se le había asignado, donde él residía.

Sin embargo, en el monte Olimpo donde reina Zeus, Hades era muy temido. El patriarcado y las religiones patriarcales ven Hades como el lugar del mal donde gobierna Satán, un lugar que se ha de evitar en la muerte, a la vez que es también una dimensión devaluada en la vida. Mientras la cultura y el individuo sólo se identifiquen con Zeus y con los dioses celestes, el mundo subterráneo seguirá siendo un lugar temible, en lugar de una fuente de tesoros. Sea lo que fuere aquello en lo que nos hemos de convertir, existe íntegramente en el mundo subterráneo, en las sombras que allí residen...

El mundo subterráneo, en su aspecto más negativo, en la designación cristiana, se denomina infierno, y se asocia con el fuego y la condena. Hel era la reina escandinava del mundo subterráneo y su nombre se transformó en la palabra inglesa “Hell” (infierno). El dios céltico de la muerte tenía el título de Helman (hombre del infierno). Al igual que con Hades, el nombre de la deidad y el lugar donde habitaba pasaron a ser una misma cosa. La primera noción de Hel era la de un útero-caldera lleno de fuego purgativo. El mundo subterráneo, en un principio un reino maternal, se convirtió más tarde en un reino paternal. Y del mismo modo que los valores de los dioses celestiales se fue haciendo cada vez más fuerte, el reino fue creciendo y se volvió más negativo y temido.

Hades como lugar es obvio para cualquiera que haya sufrido una pérdida dolorosa, una hecatombe o se sumerja con cierta frecuencia en los terribles y escarpados terrenos de la depresión profunda. En el Hades, todo es negro, carente de gusto, sin forma definida. Carl Gustav asegura que Hades recoge  las sombras de los que somos, de lo que seremos, de lo que nunca hemos sido. Los sueños, las pesadillas, los recuerdos vergonzantes, lo innombrable...

Pero, claro, hay dos formas de entrar en Hades: voluntariamente ( LA MUERTE + alguna carta) o no (LA MUERTE a secas)….

Algo ha sucedido y hemos entrado por la puerta grande en el Hades. Todo parece tétrico, como si hubiera perdido fulgor. Las fuerzas nos abandonan, sombras chinescas se arrastran por las paredes. El llanto, el lamento y el rechinar de dientes son la banda sonora de este reino subterráneo. LA MUERTE nos ha tocado, nos sumergimos en un luto que puede ser prolongado…

Pero hay más formas de entrar en el Hades:

El 7 DE COPAS convierte el Hades en nuestro reino. La depresión, la tristeza profunda, se esconden aquí. Pero también está el resentimiento, el rencor, el odio, la tristeza, la decepción insuperable… Las sombras que tapan nuestra alegría se hacen fuertes en esta carta. ¿Hay salida?…

El 8 de ESPADAS, el abandono de unx mismx para atender las reclamaciones y deseos de los demás, para seguir sus consejos, quizá bienintencionados pero claramente perjudiciales para Consultante. Un abandono en el que parece que nos convertimos en marionetas, sumergidos en el Hades, invisibles para los demás que solo están pendientes de saber qué es lo más adecuado para mí, lo que debo pensar, lo que debo entender… Un Hades en el que entramos poco a poco y del que no sabemos si podremos salir, ahora que hemos renunciado a nuestra voluntad…

El 9 de ESPADAS, en el que no culpamos de algo que no hemos hecho, es una puerta abierta a entrar en el Hades sin necesidad de Hermes, Dionisios, Perséfones, barqueros, perros de tres cabezas e innumerables dientes. Esta entrada voluntaria al reino de Hades se hace ante la mirada atónita del propio rey, que no comprende qué estás haciendo aquí, a qué has venido… 

Hay dos puertas siempre abiertas: el pesimismo y la negarividad del 3 de ESPADAS y los desencantos de los 5 de COPAS Y ESPADAS. Pero solo son puertas de entrada. Solo si aparecen antes de  las que he señalado más arriba, sabremos el motivo por el cual nuestrx ínclitx Consultante ha decidido entrar ahí, donde todo es oscuridad, frío, terror, impotencia, desencanto…

Pero Hades es también un personaje…


HADES, EL REY

El humano solitario que se retira del mundo, sin preocuparse ni enterarse de lo que pasa en él, encarna el modelo de vida de Hades. Puede que haya perdido aquello que una vez tuvo sentido para él en su vida y ahora ha de vivir como los espectros del mundo subterráneo, cumpliendo formalidades, carentes de vitalidad y de entusiasmo, sobre todo si además está deprimido. 

Hades, con su birrete de la invisibilidad, es el dios oculto, incluso cuando viaja al mundo de la superficie. Es un dios sin demasiada “persona”: la “persona” es la cubierta superficial de nuestra personalidad, un compuesto de nuestra imagen, de cómo vestimos, de lo que hacemos y de nuestra conducta, el material con el que se forjan las primeras impresiones. Además, como señor de su propio reino produciría un efecto deprimente en cualquier fiesta.

Un Hades que carece de posición y riqueza es un hombre sin “persona”, lo que le convierte en invisible en el mundo de los hombres. Si no tiene familia puede vivir solo en la habitación de un hotel de paso en cualquier parte de la ciudad donde haya vida nocturna. Este lugar es como el Hades subterráneo, al igual que él mismo es como un Hades invisible. Si un hombre no tiene otra opción que vivir como Hades, a causa del patrón de su personalidad y de sus circunstancias, su suerte es bastante triste. Sin embargo, si está físicamente a salvo y tiene cubiertas las necesidades básicas, puede estar relativamente contento con su suerte. Por naturaleza puede preferir estar sólo y pasar inadvertido o no ser molestado...

Buen Consejero era otro de los nombres dados por los griegos de Hades, que describe un aspecto de este arquetipo. Es esa sabiduría que da la experiencia, sabiduría que solo se ha obtenido a través del dolor, la pérdida, la equivocación, el error, el fallo, las expectativas frustradas, los agravios y la injusticia. Hades, desde este conocimiento profundo, puede ayudar a revelar la verdadera naturaleza de un sentimiento, de una emoción, de un pensamiento fugaz. Es el que revela nuestras verdaderas necesidades, nuestras verdaderas ambiciones, nuestros deseos más ocultos e inconfesables, la verdad desnuda y afilada: hacer cosas solo por satisfacer a los demás solo nos hundirá en el Hades, en ese mundo de sombras en donde nuestros sueños y nuestros anhelos se pierden en simas de insondable profundidad. Es el que se fija en las reacciones físicas de su cuerpo ante determinado acontecimiento, el que se analiza constantemente en busca de respuesta a preguntas que nadie ha formulado...

Es Hades el que nos obliga a parar, reflexionar, evaluar y discernir si eso que estamos a punto de hacer o decir es exactamente lo que queremos hacer y no algo políticamente correcto y, por lo tanto, contra nuestra propia naturaleza. 

Hades es el arquetipo que rige la vida interior profunda y es inexpresivo, ya sea en las emociones o en las palabras. No es el más dicharachero ni el alma de una fiesta. Cuando este arquetipo es el que predomina, el resultado es la invisibilidad social. Los demás no ven las riquezas subterráneas y con frecuencia se sienten incómodos en su presencia.

Pareciera que estamos delante de EL ERMITAÑO… pero hay más...



Del mismo modo que está el Poseidón introspectivo y el extrovertido, hay un Hades introvertido y aislado, uno que roza el autismo, EL ERMITAÑO y un Hades más extrovertido, benéfico, el Gran Consejero que es el REY DE ESPADAS. Ambos son caras de la misma moneda: retraídos, dañados profundamente, desconectados del mundo real, alejados de las cosas mundanas, de la belleza, del amor, de la alegría. Pero mientras uno, EL ERMITAÑO se revuelve en su propia soledad y miseria, en su pobreza de espíritu, el REY DE ESPADAS mantiene relaciones más o menos cercanas con personas. Su frialdad analítica puede hacernos ver la realidad tal y como es, la verdadera dimensión del  pozo en el que estamos metidos y del que solo podremos salir solos. El REY DE ESPADAS, en su distante mundo, impávido, inescrutable es, sin embargo, el mejor psicólogo profundo, el mejor acompañante antes del último suspiro, el que te enseña la luz al final de un túnel que creíamos infinito…Es el REY DE ESPADAS el que ayuda y aconseja, el que muestra el verdadero material con el que están forjados nuestros sueños…



Hades es la cara oculta de Zeus, su némesis. Así, Zeus puede dar la apariencia de ser un puritano, un ejemplar padre de familia, un solícito marido, un trabajador impecable y sin embargo, en su casa, en el interior de su hogar, mostrarse como el Hades violador e incestuoso, una alimaña, un monstruo. Hades es Mr Hyde para el doctor Jeckyll que es Zeus… 


Bajo esta apariencia entrañable y apacible, sus hijxs sufrirán encierros, castigos variados, violencia, maltrato, sequedad, ausencia de demostraciones de afecto, presión psicológica, castigos por nimiedades, amenazas de distinto pelaje... Solo con la ayuda de alguien, los hijxs podrán escapar de esta versión siniestra de Zeus. ¿Cómo localizar a este monstruo de dos cabezas en una tirada? El Hades monstruoso que retiene contra su voluntad a Perséfone, su sobrina, violándola repetidamente, ese hombre brutal que aparenta ser un santo y que esconde un bicho, está en EL PAPA, Hierofante o Sumo Sacerdote…

Es tan fácil caer en la Oscuridad...


ALGUNOS EJEMPLOS

Consultante, hombre, entre 25 y 35 años, de etnia indeterminada y con independencia económica, habla: << Soy alpinista. Sufrí una caída en el Monte Cervino y me fracture la pierna por cuatro sitios. ¿Me voy a recuperar? >>


EMPERADOR – 7 DE VARAS – PAPA (en la foto)

O Zeus - 7 de Varas - Hades...

No. Tal como va no. No es solo una cuestión física, ahora es mental. Se ha hundido. Haciendo lo que está haciendo, hacer lo posible por recuperar lo antes posible esa pierna dañada no es suficiente. Necesita más. Ahora tiene miedo. Y rabia. Y frustración. Quizá ponga cara de que todo va bien, pero no. Necesita ayuda, necesita expresarse, necesita sacar toda esa rabia o la pagarán los demás… 

PAPA – 7 DE VARAS – REY DE ESPADAS

Sí, pero no se desanime. Tenga paciencia y persevere en su recuperación. No fuerce. No acelere el proceso. No trate de hacer lo que no es bueno para usted y todo irá bien. Además ha aprendido algo verdaderamente importante: esa caída, ese accidente, esa pierna rota, le ha hecho tomar tierra, acercarse a lo verdaderamente importante. Sí, batir récords es interesante, pero se pierde la poética de la ascensión. Quizá se pasó de listo, quizá sea un escalador que ocupa portadas de revistas deportivas y firma autógrafos. Ahora puede convertirse en un magnífico instructor, en un guía

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Consultante, hombre, entre 35 y 45, de etnia indeterminada, divorciado con hijos adolescentes, habla: << Soy homosexual. He conocido a un tipo estupendo, pero no se cómo va a ir la cosa, si es affaire o es algo más denso... >>



REY DE ESPADAS – 2 DE COPAS – CABALLERO DE ESPADAS

O Hades – 2 de Copas – Poseidón…

Aceptemos que Caballero de Espadas es alguien intelectualmente interesante y que, desde luego, a usted le resulta sexualmente interesante. A lo mejor sucede que comparten gustos o que trabajan en cosas parecidas. Pero están a años luz uno de otro en terrenos emocionales. Usted es un gato escaldado. Y ese hombre es un gato que aún no ha probado el agua hirviendo. Su terror se convertirá en su prisión. Y usted, que ya ha pasado por aquí, debería saber gestionarlo. Quizá el muchacho madure, pero, por el momento, se ha enamorado del caos: alguien tan contradictorio que resulta incoherente, dominante (o tratando de serlo), inseguro emocionalmente… toméselo con calma o disfrute de su compañía, pero por el momento, no es la mejor elección posible… Los celos destructivos de su Caballerete son insoportables…Enséñele a controlar esos celos...

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Consultante, mujer, de entre 35 y 45, de etnia indeterminada, divorciada, con hijos adolescentes, habla: << He conocido a un tipo estupendo, pero no se cómo va a ir la cosa, si es un affaire o es algo más denso… ¡o no es nada! >>

Oh, Consultante, como CONSORTE DE ESPADAS es usted una perfecta mujer invisible que además rehúye de cualquier tipo de implicación emocional con un hombre. Pero, como Perséfone, usted necesita el infierno. Y ese Caballerete garantiza ese infierno. Si es eso lo que quiere, perfecto. En cualquier caso es obvio que siente una atracción por ese individuo tan aparentemente inteligente, educado, pulcro, pero que es un niño malcriado en asuntos puramente emocionales. Pueden ser buenos amigos, quizá profundizar en su amistad, pero no tendrá nunca una intimidad enriquecedora. Pero ambos coinciden en una cosa: el hombre manda y la mujer obedece… ¡y es celosísimo! 


Los Mitos en el Tarot: POSEIDÓN


<< Conduciendo su carro a través del mar, Poseidón, dios de los océanos y de los caballos, encarna los dos antiquísimos símbolos del inconsciente: el caballo y el agua. El agua siempre ha evocado en el hombre el misterio infinito, posibilidades infinitas y peligros infinitos de nuestra conciencia fluida. Al carecer de forma predeterminada propia, está en constante movimiento, nunca cambia y, sin embargo, nunca es la misma en dos momentos sucesivos. Y el caballo personifica en su primitiva potencia los impulsos instintivos de nuestra naturaleza bruta. Poseidón era el más primitivo de los dioses, el que hacia temblar la tierra, el dios de las tormentas y de los terremotos, de la devastación repentina de los maremotos. Los peligros se desatan cuando brotan las fuerzas yacentes que están bajo la superficie de la conciencia. >>

ARIANNA STASSINOPOULOS, “Los Dioses de los Griegos”


El que mueve la tierra y el vacío mar

el gran dios del agua… el que hace temblar la tierra

a quien los dioses doblan sus honores,

eres el que controla los caballos,

el salvador de los barcos.

¡Hola, Poseidón!

Portador de la tierra, dios de pelo oscuro y feliz, benévolo es tu corazón.


HOMERO, “Himno a Poseidón”



EL MITO



 Poseidón (Neptuno para los romanos) es el dios griego del mar. Se le representa como un hombre poderoso con barba, parecido a Zeus y con un tridente. Tiene mal carácter, es violento, vengativo, destructivo y peligroso, es el dios al que acompañan la tempestad y la turbulencia. Pero también puede ser el mar en calma: las tormentas cesaron al instante cuando Poseidón condujo su carro de oro tirado por sus caballos blancos de doradas crines sobre las olas y los monstruos marinos retozaron a su alrededor. Sus principales animales simbólicos son el toro y el caballo.

Poseidón es uno de los hermanos deglutidos de Zeus. En el reparto de reinos, Zeus asigna el mar a Poseidón. Poseidón no estaba contento con su parte, también quería tener un pedazo de tierra sobre el que reinar. Compitió contra dos de sus hermanas, Atenea y Hera, por algunas ciudades, perdiendo en ambas ocasiones. Pero Poseidón es un mal perdedor, así que inundó o destruyó las ciudades por las que competía. Zeus se ve obligado a mediar para evitar males mayores. En su disputa con Helios sobre Corinto tiene algo más de suerte: consigue el istmo y Helios acepta la acrópolis. Poseidón también dirige un complot contra Zeus con el fin de derrocarle del trono al que él mismo se ha subido, pero fracasa.

En el amor no le va mucho mejor. Compite con Zeus por el amor, por llamarlo de alguna forma, de una diosa marina, Tetis. Pero al saber de la profecía que vaticina que Tetis tendría un hijo varón que superaría en valor, nobleza, coraje y reconocimiento a su padre, ambos renunciaron a sus deseos y arreglan el matrimonio de la diosa con un hérore mortal, apuesto, simpático, valeroso ,Aquiles. Después trata de seducir a Anfititre, diosa antigua marina del Mar Tranquilo. Anfititre desprecia las toscas maneras de Poseidón. Poseidón se enfada, se siente orgullo en sus sentimientos, alguien desprecia sus sentimientos, blablabla. La viola. Ella huye y se esconde en el Monte Atlas. Gracias a Delfín, una deidad acuática menor, reestablece relaciones más o menos sanas con Poseidón y se casa con ella. Tiene dos hijas y un hijo con ella...

Poseidón, como Zeus, es una especie de Lúbrico Crónico sin autocontrol. Anfititre es celosa como Hera. Y ambas van contra la rival. Anfititre es responsable directa de haber convertido a la Bella Escila, en un monstruo de seis cabezas que ladraban, cada una de ellas con una triple hilera de dientes, y con doce patas. Ella es la responsable de que la mirada de Medusa, antes dulce y sensual, se convierta en la mirada mortal, la que le reemplaza una abundante cabellera negra por serpientes que se agitan después de saber que Poseidón había practicado con ella ciertas prácticas sexuales en el templo de su hermana Atenea. Poseidón también deseó a Deméter cuando ella, enloquecida de dolor y tristeza, vagaba por los campos y los bosques buscando a su Hija Secuestrada, Perséfone. Ella se convierte en yegua y se esconde en una manada de caballos. Él se transforma en semental y la viola. Pero… ¿pidió usted ayuda? ¿gritó? ¿por qué no cerró las piernas? No tiene heridas ni magulladuras, ¿debemos creerla, diosa Deméter? ¿por qué en yegua y no en cucaracha o escarabajo? ¿qué pretendía realmente convirtiéndose en yegua?…. Sí, amigxs, la cultura de la violación está en el arquetipo de Zeus, de Poseidón, de Hades...

Como dios rencoroso, Poseidón no tiene rival. Su odio hacia los troyanos es tal que interviene a favor de los griegos, desobedeciendo un mandato expreso de Zeus. Su odio nace en una época temprana, cuando aún son jóvenes y fuertes. Laomedonte, contrata a Poseidón y Apolo para construir las murallas de Troya. Ambos terminan su trabajo divinamente, pero cuando llega el momento de pagar, Laomedonte se niega porque considera que el trabajo no está a al altura de lo que se espera de dos dioses. Poseidón se vengó “hasta la segunda y la tercera generación”, frase que más tarde hará suya el Yahvé del Antiguo Testamento, definiendo un cierto tipo de venganza.

El rey Minos de Creta, le pide a Poseidón un toro para un sacrificio. El toro que envía el bueno de Poseidón es tan extraordinario que Minos decide conservarlo en lugar de sacrificarlo, tal y como había prometido. Poseidón monta en cólera o en ira y maquina una terrible venganza. Parsifae, la esposa de Minos, cae bajo un embrujo de Poseidón, y se derrite sexualmente por ese toro hasta el punto de hacerse construir un armazón de madera con forma de vaca en la que ella espera, mugiendo lascivamente, el infatigable falo de ese animal. De esta práctica zoofílica nace el Minotauro, ese monstruo que es medio toro y medio hombre, que es encerrado en el centro de un laberinto… 

Poseidón también hizo cosas distintas a vengarse, pero no son demasiado reseñables. Tiene un lado pacífico o tranquilo, eso que parece mar en calma… según el mito, en esas encalmadas, Anfititre somete a Poseidón y gobierna o calma o atempera al dios...


EL ARQUETIPO



¿Recuerda ese día en el que armado con un bote de pintura verde fluorescente dibujó un pene de tamaño descomunal en el lateral del flamante y reluciente BMW del que sabía que era su jefe hasta que, sin demasiadas formalidades, decidió despedirle?  Ahí, está Poseidón, el que peor gestiona sus emociones…

La partre vengativa del arquetipo está clara, pero no es interesante. Lo interesante es el Mar, el Mar…

El mundo submarino de Poseidón no se puede ver desde el monte Olimpo. No aparece descrito en ningún texto. Ni Homero ni Hesíodo describen nada al respecto. El acceso a las profundidades emocionales es un aspecto poco apreciado en las mentes de los hombres y está desvalorizado y reprimido en las culturas patriarcales. Resta virilidad, provoca debilidad y otros afeminamientos peligrosos, dice Zeus. 

La densidad y profundidad de las aguas en las que se sumerge Poseidón forman parte del arquetipo. Las aguas subterráneas, ni expresadas ni visibles, los ríos emocionales que fluyen ocultos bajo la tierra, simbolizan cierto grado de introversión emocional y profundos sentimientos de rechazo o tristeza que van más allá de lo tolerable. El propio Poseidón presenta una intrahistoria interesante y perturbadora: Mi hermano mayor, Zeus, mató a mi padre que, por cierto, ya se había deshecho de mi abuelo Urano antes. Somos una familia de parricidas. Yo soy el segundo de una familia de tres. Las chicas van por otro lado. Mi padre nos devoró cuando nacimos. Mi hermano nos liberó y se convirtió en nuestro padre postizo, en el jefe de todo esto. No he podido llorar la muerte de mi padre. Ni siquiera se si mi padre merece una lágrima o no. Ni siquiera se qué es esta frustración que llevo dentro, esta especie de rabia, de estar atento a cualquier pequeño desafío y considerarlo un agravio. No se el porqué de estos ataques de enajenación mental transitoria, pero ¿a quién contarle esto? ¿cómo expresar que no estoy enfadado con mi padre ni con mi hermano, que solo siento nostalgia, melancolía, cierta tristeza?… Que soy así, ok. Pero no me gusta. Yo querría tener mi islita pequeña, un sitio para retozar con alguna ninfa, ondina, sirena… Nadie comprende este dolor esquizofrénico, esta turbulencia, este tormento…

Poseidón, es el Gran Buzo, es una metáfora para describir, aunque sea superficialmente, al hombre o la mujer que pueden adentrarse mucho en el reino de los sentimientos y de las emociones, acceder a lo que se encuentra en Lo Profundo, el espíritu y la tristeza, el gran silencio, la oscuridad, el frío, las criaturas abisales de aspecto terrorífico, la desolación de las profundidades oceánicas, y salir indemne o más fortalecido… Allí, en Lo Profundo, hay un sentido de inmensidad y abismo mucho mayor de lo que jamás podremos llegar a conocer. 

La persona que es ajena a su naturaleza de Poseidón, cree ingenuamente ser Zeus o alguien a su altura, es fácilmente reconocible cuando está borrachx: entra en profundidades insondables en los que la frustración, el desencanto, la tristeza habita, y llora o se hunde en un silencio espeso o participa en peleas o rompe objetos o golpea a quienes le rodean. 

La metáfora positiva del Buzo de Profundidades del arquetipo Poseidón, se encarna en poetas, dramaturgxs, novelistas, compositorxs, instrumentistas, pintorxs o psicoanalistas que son atraídos, una y otra vez, a adentrarse cada vez más hondo en el reino profundo de las emociones, donde conectan con la profundidad humana colectiva.  

El hombre Poseidón siente una inclinación a “ser alguien importante”. Sin embargo, un Poseidón arquetípico carece de la personalidad, del pensamiento estratégico y de la fuerza de voluntad necesarios para que un patriarcado de padres celestiales tenga éxito y forme un “reino”. Su lucha en los negocios puede asemejarse a la del dios Poseidón, que perdió repetidamente territorios que estaban en discusión frente a otras deidades, que fue humillado públicamente y que reaccionó con ira. 

Poseidón no sabe perder; los poseídos por él, tampoco, como los hombres que no entienden las reglas que apartan de ellos la propiedad y el honor y no saben perder con elegancia. Poseidón reacciona con rabia. En general, Poseidón provocaba un terremoto, un par de maremotos y asunto resuelto. Los poseídos por Poseidón se ven inundados por emociones y sentimientos destructivos que, mal canalizados, conducen a la autodestrucción. 

Si un hombre así no es capaz de establecerse en el mundo, el hogar es el único dominio donde él es el rey.


EL TRIDENTE 



El símbolo del Tridente es un símbolo fálico que junto al significado de Poseidón, Esposo de la Tierra, le sitúa como dios preolímpico y consorte de la Gran Diosa y sus tres aspectos: doncella, madre y anciana. El tridente de Poseidón es el triple falo simbólico, que representa su función como compañero de la Triple Diosa. Al igual que sus dos símbolos del reino animal, el caballo y el toro, el tridente es una afirmación de su sexualidad y fertilidad, aunque es más abstracto.

El portador del tridente es potente sexualmente, capaz de engendrar. 

Este engendramiento no está limitado específicamente al aspecto femenino de dar a luz hijos a la Diosa como Madre, sino que puede extenderse a la Diosa Doncella, virginal, intacta e inocente y a la Diosa Anciana, la mujer sabia. 

Vivido en su forma arquetípica extrema, esta indiscriminada, promiscua, sexual y psicópata masculinidad está encarnada en los hombres que no hacen distinciones entre las mujeres jóvenes y las mayores. En una relación interpersonal en el que el vínculo usa la palabra “amor” o “compromiso”, el portador del tridente es un hombre que es esposo de la doncella, de la madre y de la mujer sabia, que aparentemente coexisten en su esposa. Como su compañero en una relación de por vida, es el esposo de la doncella cuando se casaron, luego de la madre de sus hijos y en la vejez, de la anciana en la que ella se convierte. Poseidón, como todos estos dioses olímpicos, no es especialmente fiel.

En su aspecto más abstracto, Poseidón es el esposo de la Tierra, como el dador de la humedad vital que necesita la tierra para ser fértil. Representa el agua subterránea y, al igual que Poseidón golpeó la tierra para hacer manar agua (en su enfrentamiento con Atenea, clavó su tridente en la tierra para hacer una fuente de agua salada), el tridente representa el poder para conectar con esta fuente.

La esfera de Poseidón es el reino de las emociones y el hombre cuyo arquetipo es Poseidón está directamente en contacto con sus instintos y sentimientos, que expresará espontánea e inmediatamente si es extravertido y que puede albergar en su interior, si es introvertido.

Un niño que ha tenido que reprimir sus emociones por temor a un padre punitivo puede aprender a enmascarar sus sentimientos. Pero éstos seguirán siendo intensos, sólo que estarán encerrados. Compartirá las cualidades de las aguas tranquilas subterráneas de un Poseidón, que puede mantener la calma en la superficie y, sin embargo, albergar turbulentos sentimientos o eso que se llama Mar de Fondo. Si el muchacho Poseidón no ha sido criticado por su espontaneidad y emotividad en su hogar, seguro que encontrará desaprobación en la escuela. Él, sus emociones y sus cosas parecen salpicar a los demás y molestarles...

Un Poseidón afortunado es el que nace en una familia que encaje con su temperamento, una familia que acoge bien las emociones, el drama, las lágrimas y la risa y que demuestra físicamente su afecto. Este hogar también tolerará el desorden que se produce cuando varios individuos hacen muchas cosas diferentes, las dejan en varias fases de finalización y no “llegan a tiempo”. Si esto describe a su gente y su hogar, entonces Poseidón se estará educando en una atmósfera familiar que acepta y aprueba su personalidad. Pero es posible que no le ayude a adaptarse a las exigencias del mundo exterior, lo cual descubre inmediatamente cuando tiene que ir a la escuela...

Algunos niños Poseidón nacen en familias que no expresan sus sentimientos, ni son espontáneas o dan muestras de afecto, y en su lugar valoran las maneras, la inteligencia, la obediencia, el orden, el finalizar las tareas y recogerlo todo una vez terminadas. Un niño así es como un pez fuera del agua En un hogar semejante, puede que siempre le estén reprendiendo por lo que hace (o por lo que no hace): el desorden de su habitación, hacer las tareas que tiene asignadas cuando se supone que ha de hacerlo, ordenar otras zonas de la casa.... Afirma que él sabe dónde está todo en su ordenado desorden y que no puede encontrar las cosas cuando arregla su habitación. Su emotividad también suele encontrar desaprobación: si es así, recibirá el mensaje de “los niños grandes no lloran”, cuando llora y “no hagas el tonto”, cuando es feliz. Si él también necesita aquello que le han ordenado, reprimirá su yo natural y se adaptará a lo que sus padres quieren...

En el peor de los casos, el hijo Poseidón se polariza respecto a un padre o una madre excesivamente estricto, que exige obediencia, se enfurece cuando él persiste en ser como es y no está listo a tiempo, no es pulcro y no termina sus tareas. El padre o la madre ven su conducta como una insubordinación, a la que han de poner solución. Si se encuentra en esta situación, es probable que sea castigado o tratado con desprecio, también debido a su emotividad. Además de esta conducta y para causarle todavía más problemas, está su sentido de autoridad o de creerse con derecho a algo, lo cual provoca la situación de “te voy a enseñar quién manda aquí”, en la cual no puede ganar. En este sentido, el muchacho Zeus es más hábil en ocultar estos sentimientos. En este entorno, el niño Poseidón también puede aprender a guardarse las cosas y a reprimirlas, sólo para que en algún otro momento su ira se manifieste contra alguien más débil.

Un adolescente Poseidón suele ser un joven emocional, intenso, al que le afectan mucho sus cambios hormonales, que va desesperado tras mujeres jóvenes, maduras o de madurez adulta, sexualmente atractivas. Su intención es correrse la gran juerga mientras pueda, no buscar una relación estable... 

La belleza de la lógica se le escapa, le desagrada el trabajo analítico o repetitivo, odia hacer exámenes y la mayoría de los cursos le resultan aburridos. Para que le vaya bien en la escuela, necesita otros arquetipos ocupando su espíritu. A un Poseidón atlético lo podemos encontrar en las piscinas, los lagos, los mares abiertos, jugando, nadando... O también puede hallar un hueco en el mundo del teatro, en el que puede conectar con sus emociones, canalizarlas en un papel y ser apreciado.

Si no le va bien en el instituto, cuando es el momento de ingresar en la universidad o de empezar a trabajar, siente cada vez más resentimiento al ver que es excluido. Este patrón se puede repetir en otras etapas de la vida, cuando sus compañeros orientados hacia una meta empiecen a conseguir las posesiones materiales fruto de su esfuerzo y él se sienta cada vez más insatisfecho con su situación.

Un Poseidón está fuera de su elemento en las oficinas y las fábricas. Para que le vaya bien en estos lugares ha de reprimir su naturaleza emocional, desarrollar y representar el papel de otra divinidad. A pesar de que pueda llegar a adaptarse y tener éxito, siente que sólo está trabajando por un cheque, aunque haya alcanzado las más altas cumbres de poder y de prestigio. Todo por el dinero, parece decir. Si nunca ha desarrollado cierta capacidad de autocontrol de su temperamento emocional que exigen los lugares de trabajo, y tiene problemas con la autoridad, tendrá un empleo marginal y ni disfrutará trabajando, ni estará satisfecho de la vida “materialista” que le ha tocado vivir, ni nada de nada...

Las aptitudes de Poseidón a menudo están orientadas a trabajar con la naturaleza (incluyendo la humana), donde el tiempo es medido en ciclos, mareas y estaciones y no en segundos, minutos o años. Así es como aprende a confiar en sus instintos y a experimentar con las plantas, las criaturas, las corrientes, el tiempo o las personas...

La sexualidad del Poseidón comienza como una fuerza de la naturaleza ajena al discurrir tradicional del tiempo. La intensidad emocional combinada con su poderosa fuerza instintiva hacen que así sea. El toro y el caballo semental son los símbolos de esta masculinidad viril sexual indiscriminada.  

Pero lo que mejor describe cómo es alguien poseído por el espíritu arcaico de Poseidón en los sinuosos y desconcertantes caminos del amor monógamo, es su matrimonio con Anfititre.

Poseidón ve a Anfitrite bailando y se enamora de ella. No es solo el deseo sexual habitual, hay algo más. Poseidón la corteja tal y como estos dioses saben hacerlo, como los perros y otros cánidos. Termina violándola. Ella se esconde en un paraje inaccesible para él, quizá una cueva dentro de una montaña del interior. Su ausencia hunde a Poseidón en una profunda tristeza submarina. Sigue buscándola con la obstinación que solo da la desesperación. Un delfín sabe de su paradero. Poseidón le ruega que medie por él, que será un buen marido, un buen padre y un buen amante. Quizá no tenga un trabajo estupendo, quizá no tenga mucho dinero… perdóname, fui una bestia. No volverá a suceder… (algunos Poseidones añaden “te lo prometo” o “te lo juro”)... 

Si le sucede esto a un Poseidón, es decir, se hace plenamente consciente de su error, de su equivocación, evoluciona, progresa emocional y espiritualmente, cambia el arquetipo dominante y llega a casarse con una mujer que tiene este efecto en él, entonces “vivirán en un hermoso palacio submarino”, estarán juntos en los abismos emocionales más allá del tiempo y del espacio...

Sin embargo, muchos matrimonios Poseidón distan mucho de esa profundidad y belleza si el hombre no ha evolucionado, si cree que basta pedir perdón y ya está, me he disculpado, ¿no?, ya sabes que soy un bruto y que tengo un cerebro de piedra así que no puedo aprender nada nuevo, soy así y así me moriré, blablablabla... y si descarga en su esposa su resentimiento y su ira, sus pequeñas frustraciones cotidianas, su miseria y pobreza de espíritu a causa del trabajo o de no tenerlo. La falta de control emocional, los asuntos de poder y economía o de carecer de todo eso, el sentimiento de que las relaciones sexuales conyugales son un derecho, la incomunicación, todo ello contribuye a crear malas relaciones monógamas para un Poseidón. El alcoholismo y otras sendas de autodestrucción más o menos consciente se asoman a corto plazo...

También puede ser terrible como padre y esposo, generalmente en ambos roles. Sus ataques emocionales, muchas veces acompañados de violencia física sobre su esposa, también salpican a sus hijos. Sus hijos están traumatizados por la violencia de su furia, se acobardan ante él y luego lo más probable es que actúen como él cuando tengan la oportunidad. La mayoría de los hijos míticos del dios Poseidón fueron fruto de lo peor de su naturaleza. Uno de ellos era conocido como violador y se hacía referencia a él como al “sátiro del mar”; otros eran monstruos destructores o gigantes y salvajes...


EN EL TAROT


El arquetipo Poseidón puede ocupar el espíritu de un hombre extrovertido, amable, cariñoso, conectado con sus emociones, con cierta habilidad para expresarlas y gestionarlas de una forma sana, encarnándose en la figura del REY DE COPAS. Pero si ese espíritu Poseidón posee a un hombre introvertido, incapaz de gestionar apropiadamente sus emociones, un flamante CABALLERO DE ESPADAS ocupará su lugar.



Un hombre (o una mujer) CABALLERO DE ESPADAS que se deja llevar por sus fluctuantes sentimientos subjetivos, que no tiene en cuenta a nadie más ni a ninguna otra situación, es una persona centrada en sí misma, emocionalmente inadecuada y carece del sentido de la proporción. Otros le consideran emocionalmente inmaduro o inestable. Sin embargo, hemos de tener presente que las reglas sociales para una conducta masculina apropiada requieren la supresión de las emociones… ¿se imaginan al presidente de su gobierno llorando por los fallecidos por un virus pandémico?

Cuando de expresar las emociones se trata, lo que se considera “excesivo” es un criterio puramente social, político y también psicológico, y el estereotipo cultural es fuerte. Los CABALLERO DE ESPADAS pueden variar su forma de expresividad emocional hasta el punto que una o varias emociones “tomen el control”. Cuando un hombre está “poseído” por un sentimiento o sentimientos hasta ese grado tan irracional, se considera que “no está en sus cabales”. 




Siempre que las cualidades innatas de un hombre no encajan con el estereotipo de la “masculinidad”, el modelo de Zeus, su autoestima sufrirá. Los CABALLEROS DE ESPADAS son criticados por ser demasiado emocionales, blandos o muy poco racionales, y este tipo de hombre puede interiorizar las críticas de modo que, mucho después de que éstas hayan cesado, él se sigue culpando. Cuando no consigue la aprobación o triunfar con la facilidad innata de la que gozan los hombres que encajan con el ideal, su autocrítica se agrava y su autoestima queda aún más dañada. Puede que no encuentre el trabajo adecuado para él, y que entonces intente ser otra persona. Si lo consigue, esta represión le hará sentir que es un impostor o que está haciendo algo que no tiene sentido, lo cual afectará a su autoestima. Además, si alberga sentimientos de rencor o de venganza, no se sentirá bien consigo mismo, pues cuando estamos llenos de sentimientos negativos, eso afecta negativamente a nuestro propio sentido de bienestar y de dignidad.

Puede ser horrible vivir con él si es un Poseidón resentido y furioso que reacciona desproporcionadamente ante cualquier cosa que le haga estallar. Su dificultad en contener sus emociones e instintos, unida a la frustración y la rabia, pueden convertirle en un esposo o padre violento, especialmente si el alcohol le hace perder el control.

Si un Poseidón aprende de Delfín, no intentará dominar, conseguir por la fuerza o competir por un territorio que pertenece a otros y se convertirá en un REY DE COPAS. En su lugar, quizás se concentre en su afiliación con los demás. Cuando los sentimientos y las emociones son el medio natural en el que uno se desenvuelve, por así decirlo, es fácil desarrollar habilidades que ensalcen las relaciones y la comprensión empática. Además, esta clase de hombre posee un potencial innato para expresar sus emociones, aunque también ha de fomentar y desarrollar esta cualidad. Del mismo modo que las actividades mentales o artísticas requieren que se les dé una oportunidad para su desarrollo, lo mismo sucede con el talento para los sentimientos.

Cuando hay otros arquetipos activos, Poseidón generalmente pierde su poder de inundar y embargar la personalidad con las emociones. De modo que una de las principales formas de crecer es desarrollar otros dioses (y diosas). Apolo, dios del sol, Atenea, diosa de la sabiduría, y Zeus, son especialmente útiles. Las tres deidades que representan la capacidad de prever las consecuencias, de ser objetivo y de conseguir ver las cosas desde fuera. Éstas son cualidades que un Poseidón ha de desarrollar...

Solo dos cartas permiten aventurar que nuestro introvertido CABALLERO DE ESPADAS o Consultante poseído por el espíritu de Poseidón, tiene una vía de escape distinta a las drogas de diseño o al alcohol destilado. Son los ASES DE ESPADAS Y VARAS.

Sí, amigxs, solo el arte puede salvar a nuestro Caballerete de Espadas. La literatura, la dramaturgia, la poesía, la música se estremecen de placer en el AS DE ESPADAS; la performance, la pintura, la composición musical, en el AS DE VARAS. Ni el AS DE OROS, con todo lo que supone, ni mucho menos el AS DE COPAS son accesibles a un CABALLERO DE ESPADAS. La propia imposibilidad de gestionar, comprender y expresar sus emociones, les aleja del amor, concepto indescriptible e inasumible. 

Para un REY DE COPAS, por el contrario, solo un AS DE COPAS o el hecho de formalizar de alguna forma más o menos oficial algún tipo de relación monógama del AS DE OROS, puede moverlos hacia nuevas densidades emocionales. Pero no suele ser lo más común… En general, el REY DE COPAS ha encontrado ese punto de equilibrio entre la obsesión y el desapego budista extremo… Es un Poseidón extrovertido, más abierto a la experiencia pero mucho menos a cierto tipo de compromiso.

Para comprender al personaje REY DE COPAS hay que comprender que antes de sufrir una transformación, fue CABALLERO DE ESPADAS…

El CABALLERO DE ESPADAS además y siguiendo el arquetipo, cuando está en una relación mobnógama, una vez superada la etapa inicial de humedad y temperatura por encima de lo normal y de ejercicios amatorios dignos de atletas olímpicos, provocará una situación insostenible que obligará a su partenaire sentimental a abandonarle. ¿Por qué? Porque así es el arquetipo. 

Un ejemplo lo aclarará mejor. 

Consultante, mujer, edad media, etnia indeterminada, independencia económica, es decir, una CABALLERA o una REINA DE VARAS/OROS, harta de las malas formas de CABALLERO DE ESPADAS, decide sacar LA TORRE  y poner fin a esto que se está volviendo insoportable. ¿Realmente ha terminado? ¿Es un intermedio?

Si la tirada es REINA – TORRE – CABALLERO DE ESPADAS, entonces podemos estar seguros de que a) Caballerete seguirá insistiendo porque está en la propia naturaleza del arquetipo; b) Caballerete no va a cambiar por muchas promesas, frases, poemas, flores o conjuntos de lencería sexy que presente como desagravio. c) Caballerete no va a cambiar, pero sigue siendo peligroso, así que esconderse, ocultarse o no dar señales de vida es mejor que hacerlo y contestar a cualquiera de sus provocaciones, insultos, amenazas, injurias y calumnias...

Si la tirada es REINA – TORRE – REY DE COPAS, entonces seguro que a) Caballerete seguirá insistiendo, aunque de una manera más atenta y cariñosa, con cierta sinceridad en el tono, cierto tono de humildad, cierto reconocimiento de no haber estado a la altura de las circunstancias y de haberse comportado como un Zeus barriobajero; b) El partenaire de REINA, sí está dispuesto a abrir su corazón y a expresar sus verdaderos sentimientos más allá de frases cliché y de versos malos de poemas o cancioncillas horrendas y c) Tratará de ponerse en contacto con la Reina, porque aún no está todo perdido. Ella es para él, su salvación. Ella es la única que, por el momento, es capaz de comprenderle, la única con la que es capaz de compartir sus propios sentimientos….